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20/4/15

Lentejas a la marinera

Cuando hablamos de lentejas, quizá se nos viene a la cabeza el clásico guiso con su tocino, su morcilla y todas esas calorías tradicionales. Sin embargo, hay más formas de preparar unas deliciosas lentejas: ensaladas, estofado, con jamón o a la marinera, por ejemplo. Uno de los secretos está en elegir adecuadamente la variedad de lenteja. Para los guisos, la lenteja de la variedad pardina, la pequeñita, es una de las más adecuadas. 

Cuando la lenteja lleva más de 9000 años en la cocina mediterránea será por algo. Lo que nunca he visto lógica es que no aparezca en casi ninguna carta de ningún restaurante, cuando es una legumbre que está cocida en 20 minutos.



Debido a las propiedades de las lentejas es muy beneficioso que formen parte de una dieta saludable habitual durante cualquier etapa de la vida (niños, adolescentes, edad adulta, embarazo y mayores).

Las lentejas son especialmente beneficiosas nutricionalmente cuando se combinan en el mismo plato con cereales integrales como por ejemplo arroz, trigo, maíz, avena, centeno, sarraceno, quinoa, amaranto, etc.


La lenteja aporta una gran variedad de vitaminas, calcio, zinc, potasio... Quizá lo menos importante sea lo que siempre nos han dicho nuestras madres y abuelas: el hierro. El aporte de hierro de esta popular legumbre es discutido en foros nutricionistas ya que la única forma de que el organismo humano asimile este metal sería en forma de quelato de hierro y no está presente en la lenteja.

Pero vamos a cocinar.

Ingredientes:
1 kg de lenteja pardina
1 cebolleta de buen tamaño o una cebolla mediana
2 o 3 dientes de ajo morado
2 cucharadas de perejil fresco picado
1 cucharadita de pimienta negra molida
Sal gorda
100 g de tomate triturado 
150 gramos de mejillones frescos
150 gramos de sepia en trozos (anillas cortadas también te valen, no te compliques)
100 gramos de langostinos, gambas, gambones, camarones... lo que te parezca, pero fresco, crudo.
200 gramos de almejas frescas
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:
Lava y escurre las lentejas (no necesitan remojo)
Pela los langostinos (o lo que hayas elegido). Llena una cazuela donde te quepan, por lo menos, dos o tres litros de agua, con agua (claro). Mete los mejillones y las almejas acompañadas de todos los restos de los langostinos y si tienes guardado algún resto de pescado, también.
Cuando empiece a cocer, saca los mejillones y las almejas que ya se habrán abierto. Aprovecha todo 
el caldo que puedan soltar escurriéndolas con un colador grande. 
Limpia el marisco y reserva.
Deja que cuezan los restos de langostinos y pescado durante unos 10 minutos, para que suelten sus aromas en ese caldo.
Cuela para que quede limpio sin restos ni arena y reserva.
En una rustidera pon un poco de aceite de oliva virgen extra para cubrir el fondo.
Calienta a fuego fuerte y dora ligeramente los ajos pelados y la cebolleta picada en mirepoix (en trozos como de un cm, no hace falta que lo midas)
Añade los trozos de sepia y saltea un minuto. 
Incorpora el perejil picado, sal, pimienta y el tomate triturado.
Remueve con la cuchara de palo y añade las lentejas escurridas. 
Cubre todo con el caldo y añade agua si es necesario. Tiene que estar cubierto todo por lo menos dos o tres dedos por encima. La lenteja absorbe mucho líquido.
Mezcla con suavidad y deja que empiece a cocer.
Baja el fuego a medio y deja que cueza unos 15 o 20 minutos ¿15 o 20? Pues a los 15 prueba si ya están tiernas las lentejas. 
Durante los primeros minutos tienes que remover suavemente para que no se te peguen las lentejas al fondo.
Cuando estén listas, añade los langostinos y el marisco. Mezcla con suavidad y coloca la tapa para que se mantenga la temperatura y no pierda mucho más líquido. Con ese calor es suficiente para que el marisco termine de hacerse.

Sirve caliente.

1 comentario:

  1. Tienen que estar muy ricas, además se sale de las recetas habituales para lentejas

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