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29/1/16

Brick de bacalao con pimientos

Llega fin de mes, en una cuesta de enero que cuesta terminar y al abrir la despensa me encuentro, a parte del eco, un paquete de bacalao en salazón y alguna cosa más. 
No hay nada como darle a la creatividad cuando la despensa tiene hambre. Eso siempre sube el ánimo. Es algo que suelo recomendar, comprar alguna cosita que no se estropee o guardar en el congelador algo que nos pueda solucionar una fiesta improvisada o un capricho de fin de mes.
En este caso te explico un plato creativo con un toque crujiente que aporta la pasta brick. Ya sea en saquitos, paquetes o empanadillas, da un toque final muy atractivo que se agracece más que "tirar" en el plato un par de cucharadas de guiso.
Un pimiento, un huevo o dos, un par de patatas y un paquete de brick es algo que no sube la factura de la compra, pero que nos va a dar para un plato muy completo.
Este plato puede ser un entrante, una tapa, o un segundo, según lo presentes. Estuve mirando algunas recetas tradicionales y me llamó la atención un plato llamado atascaburras, que algún día prepararé tal cual. Inspirado en el atascaburras, sólo inspirado, preparé esta receta.

Ingredientes:

400 g de bacalao en salazón: pavías, lomos, migas.
2 dientes de ajo de Aceuchal
1 cebolleta o media cebolla
1 pimiento rojo mediano, tipo morrón.
300 g de patata
2 huevos cocidos
Aceite de oliva virgen extra D. O. Gata-Hurdes
1 cucharadita de estragón (opcional)
Cebollinos
Miel de romero D.G.P. Villuercas-Ibores



Preparación:

Uno o dos días antes, lava al chorro los trozos de bacalao y colócalos en un recipiente cubiertos de agua fría.
Introduce el recipiente en el frigorífico durante 24-48 horas cambiando el agua cada 6-12 horas.
Con esto conseguirás desalar e hidratar el bacalao. El frío del frigorífico hace que la sal salga del pescado, con lo que desalará muy bien.
El día que vas a preparar la receta, escurre bien el bacalao.
Trocea el bacalao.
Lamina los ajos.
Pica la cebolla en Juliana.
Limpia el pimiento de rabo y semillas y elimina lo blanco del interior.
Córtalo en dados.
Pela y trocea los huevos en brunoise más bien gruesa.
Pela las patatas y, con ayuda de la mandolina por el cortador de agujeros gruesos, rállalas que queden en tiras finas. Esto ayudará a que se hagan en el tiempo justo.
Pon aceite cubriendo el fondo de una sartén amplia.
Pon el fuego a medio-fuerte y añade la cebolla y el ajo salteando hasta que la cebolla se poche.
Añade el pimiento y el bacalao.
Deja que se haga, removiendo de vez en cuando, durante 10 minutos.
Soltará mucho líquido al principio, no te preocupes, es normal. Se ira evaporando.
Añade la patata y las hierbas y mezcla bien todo. 
La patata terminará de absorber los líquidos mientras se cuece. 
Deja que se cocine todo unos 10 minutos más, volteando a los 5 minutos más o menos, para que no se tuesten mucho las patatas. Un poquito de tueste le dará un aroma estupendo, pero si se quema será un horror.
Añade el huevo cocido y mezcla.
Retira del fuego y precalienta el horno a 180ºC.
Mientras el guiso se templa, prepara la masa brick.
Coloca las hojas de dos en dos y córtalas en 4 trozos, que queden unos trozos de 15 o 20 cm.
Rellena los paquetes con un par de cucharaditas de guiso. Si te quedó líquido, escurre un poco primero.
Cierra los saquitos y átalos con unos cebollinos o si no tienes, usa cuerda de bridar, pero acuérdate de eliminarla al servirlo.
También puedes envolver en rollo unos paquetes: Coloca la mezcla en el centro, alargada. Voltea los laterales sobre la mezcla y enrolla el paquete.
En la bandeja del horno coloca papel de hornear y sobre éste ve colocando los paquetitos.
Con ayuda de la brocha de silicona, pinta los paquetes con miel de romero (o normal).
Mete al horno con las placas arriba y abajo durante unos 25 minutos o hasta que estén dorados.
Sirve templado.

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