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17/3/20

Pollo teriyaki con arroz thaï al tomillo

Hace tiempo que no subo ninguna receta y ya me apetecía, pero falta tiempo, por suerte, gracias a la cantidad de clientes que demandáis mis servicios de chef privado y a los restaurantes y caterings que confían en mí para dirigir sus eventos.
Pero son fechas duras con el COVID19 y, desgraciadamente, tiempo es lo que nos va a sobrar durante estos tiempos que nos han tocado.
Hoy os traigo una receta que aprendí hace tiempo de una amiga japonesa, Hanako. 
La salsa teriyaki se elabora con solo cuatro ingredientes:
Salsa de soja, azúcar de caña, mirín y saké.
Como chef que es de su pequeño restaurante de Kurashiki y algo sabrá de esto, me dijo que, a falta de algún ingrediente, siempre se puede sustituir algo, como es el caso del mirin o el saké, más difíciles de encontrar en las tiendas y supermercados españoles. Desde luego, si lo consigues te quedará un teriyaki perfecto. Pues eso; si no tienes ni mirín ni saké, empieza por olvidarte del azúcar también y usa, directamente, preparado de vinagre de arroz para sushi, que ya lleva azúcar, mirín y alguna cosilla más.
En cuanto al pollo, mi amiga lo hace con todo el pollo, con piel, aunque yo prefiero no ponerle la piel por las grasas. Si usas solo pechuga, tendrá menos grasa que los muslos y contramuslos, pero será un poco más seco.
En cuanto al arroz, lo ideal es un arroz jazmín o thaï, un arroz de grano largo, con un aroma propio bastante especial, que vas a enriquecer con laurel y tomillo fresco.


Ingredientes para 4 personas:

1 kg de pollo deshuesado.
120 ml de salsa de soja
40 ml de preparado de vinagre para sushi o

  • 25 ml de mirín    
  • 50 ml de saké
  • 50 g de azúcar de caña
60 ml de agua
50 g de harina de arroz
*unas rodajas de jengibre fresco (opcional)
100 ml de aceite vegetal suave (un aceite de girasol también sirve)

Para el arroz
120 g de arroz Thaï o Jazmín
400 ml de agua
4 g de sal fina
1 hoja de laurel
4 ramitas de tomillo fresco

Elaboración:
Una vez tienes el pollo deshuesado y sin piel (puedes dejarle la piel si quieres), trocéalo y enharínalo. 
Calienta el aceite en una sartén amplia, escurre el exceso de harina del pollo y dóralo por todas partes.
Mezcla en un bowl la salsa de soja con el vinagre de sushi y el agua y añádelo al pollo.
Es en ese momento cuando puedes añadir el jengibre fresco si lo deseas. Te digo esto porque el jengibre aporta un toque ligeramente picante que no agrada a todo el mundo. A mí me encanta, es muy perfumado. Corta rodajas muy finas y agrégalas a la sartén.
Deja que cueza y reduzca por lo menos a la mitad de líquido mientras le das vuelta al pollo para que vaya caramelizando su superficie con la teriyaki.
Cuanto más reduzca, más intenso será el sabor.
Mientras, pon el arroz en una cazuela pequeña, con 4 partes de agua, el tomillo, laurel y sal.
Cuece durante 15 minutos, quita las hierbas y reserva.
Cuando el pollo esté listo, esto será en esos 15 minutos o poco más, retira los trozos y reparte en platos acompañado de un poco de arroz.
Puedes terminar el plato con una lluvia de hierbas frescas: cebollino, perejil, tomillo... picado en una brunoise muy fina.








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